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vuelos de la muerte

fotos_falconCon motivo de la inspección realizada en la Base Aeronaval Comandante Espora y en el Museo de la Aviación Naval se realizaron pericias en algunos aviones que prima facie intervinieron en los llamados "vuelos de la muerte", se secuestraron manuales y planos estructurales de algunas aeronaves y microfilmaciones cuyo contenido aún se desconoce.

Por otro lado, con motivo de la inspección ocular ampliatoria de la Base Naval Puerto Belgrano realizada el día 23/03/12 y dispuesta de oficio por el Dr. Eduardo TENTONI, Juez Federal ad hoc en el marco de la causa N° 04/07 caratulada "Investigación de delitos de Lesa Humanidad (Armada Argentina)" se produjo el hallazgo de CUARENTA Y TRES (43) automotores marca Ford modelo Falcon y UN (1) automóvil marca Chevrolet modelo Chevy en los galpones pertenecientes a la Subjefatura Intendencia de la Base Naval Puerto Belgrano.

La semana pasada se ordenó el SECUESTRO (art. 231 del C.P.P.N.) de los vehículos encontrados, su REGISTRO (art. 224 y 226 del C.P.P.N.), su puesta bajo CUSTODIA del Jefe de la Intendencia Naval de la Base Naval Puerto Belgrano (art. 233 del C.P.P.N.), y el dictado de una MEDIDA CAUTELAR DE NO INNOVAR para preservación y el resguardo de los automóviles, de manera que dichos elementos permanezcan ajenos a la disposición de cualquier otra autoridad que no sea la judicial.

 

FUENTE: CIJ Argentina
FOTO: cij argentina

 

cristina_fernandes_y_madres_plaza_mayo_casa_rosadaAyer, el mensaje de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner fue el reconocimiento al juez español Baltasar Garzón, por su "rol en la defensa de los derechos humanos" y en especial por el aporte al esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Argentina por la dictadura cívico militar.

 

El magistrado asistió desde un palco, acompañado por Estela de Carlotto y Hebe de Bonafini, al Congreso de la Nación y fue aplaudido de pie por la Jefa de Estado, diputados y senadores antes de iniciarse formalmente el 130 período de sesiones ordinarias. Garzón, suspendido en sus funciones en España en un polémico proceso judicial, fue reconocido por la Presidenta, quien recordó que por su actuación fue juzgado en España el represor argentino Alfredo Silingo, como uno de los responsables de los `vuelos de la muerte`, y requiriera el procesamiento del ex dictador de Chile Augusto Pinochet por delitos de lesa humanidad.

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"Parece ser que en los países desarrollados se puede procesar a los tiranuelos de los países emergentes -republiquetas como nos consideran-, pero la verdad que su juzgamiento por haber intentado develar los asesinatos y desapariciones del franquismo, la verdad es una afrenta para la justicia universal que muchos dicen defender cuando se trata de países que ellos consideran de segunda", afirmó la Jefa de Estado.

Y sumó su reconocimiento al de "no sé si de los 40 millones de argentinos, pero estoy segura que de millones y millones de argentinos, por su rol en la defensa de los derechos humanos que para nosotros es uno de los puntales de nuestra política y de nuestro proyecto de país".

FUENTE: Télam
FOTO: Télam

 

DOCUMENTOMilitares salvadoreños asesinaron opositores lanzándolos al mar vivos y atados desde aviones durante el conflicto armado, asegura un informe secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Una fotocopia del documento, con fecha marzo de 1991 y con gruesas tachaduras en negro, es publicada hoy por el diario digital La Página.

El texto "permitió documentar una de las prácticas más atroces durante la guerra civil salvadoreña y que era desconocida hasta ahora: los vuelos de la muerte", subraya la publicación. De acuerdo con los cables desclasificados por la CIA, los crímenes ocurrieron entre mediados de 1988 y septiembre de 1989 al mando de un capitán que acababa de terminar sus entrenamientos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

El oficial es identificado por su apellido, Leiva, y descrito por la CIA como un partidario de "medidas contrainsurgentes extremas, aun para los estándares salvadoreños". Según un informante de la CIA, en 1988, bajo las órdenes de Leiva, sus subalternos mataron a 11 presuntos guerrilleros lanzándolos al mar, vivos y atados, desde aviones C-47 de la Fuerza Armada durante la noche.

También se le atribuye la orden de ejecución de cinco presuntos guerrilleros, mediante un disparo en la cabeza, y luego arrojar los cuerpos desde un helicóptero sobre el cerro Guazapa, próximo a la capital. "Leiva autorizó realizar una ‘carga especial’ en el extremo oscuro de la pista y lanzarlas a su orden sobre Guazapa", se lee en el documento.

ACCEDA AL DOCUMENTO

La CIA asegura que a la práctica de arrojar prisioneros desde aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea Salvadoreña se le denominó "entrenamiento nocturno de caída libre" y fue frecuente y con el conocimiento de los superiores de Leiva.

El cable relata que el capitán habría asesinado a "sospechosos de crímenes" en los municipios de Soyapango e Ilopango "por orden expresa" del general Juan Rafael Bustillo, entonces jefe de la fuerza aérea quien "estaba al tanto de los asesinatos".

Otros datos de la CIA indican que el capitán a inicios de 1980 solicitó una licencia para trabajar como piloto personal del mayor Roberto D’Aubuisson, además de ser sospechoso de integrar escuadrones de la muerte.

D’Aubuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), es denunciado por organismos defensores de derechos humanos como el creador de esos organismos paramilitares clandestinos.

Otras referencias de la CIA señalan al capitán como implicado en el complot para asesinar al arzobispo Óscar Arnulfo Romero, aunque aclara que "no hay pruebas de tales acusaciones".

FUENTE: Prensa Latina, Diario La página
FOTO: Instantánea del documento

 

daniel_rey_piuma_2_videoEl periodista Roger Rodríguez entrevistó a Daniel Rey Piuma, hoy exiliado en Holanda. Esta entrevista fue publicada este viernes por la revista uruguaya Caras y Caretas y Latinhub la reproduce. rogerrodrigue@adinet.com.uy Las 130 descarnadas fotografías sobre 'vuelos de la muerte' y los documentos de inteligencia de Uruguay que le entregó días atrás la Corte Interamericana de Derechos Humanos al juez federal argentino Jorge Torres existen porque hace 34 años el marino Daniel Rey Piuma desertó y denunció al mundo la verdad sobre los cuerpos que 'aparecían' a lo largo de la costa uruguaya.

Daniel Rey Piuma sigue aún hoy exiliado en Holanda. Sólo siete veces ha vuelto al país desde aquel octubre de 1980 en el que, con cientos de negativos cosidos a su ropa, cruzó la frontera hacia Brasil y dejó atrás una madre, una familia y una vida. Publicó su testimonio en el libro Un marino acusa, con el que conmovió a las organizaciones internacionales de derechos humanos con su documentada denuncia sobre lo que ocurría en el Río de la Plata.

En 2007 viajó a Montevideo para declarar ante el juez Luis Charles y la fiscal Mirtha Guianze en la causa de los ‘terceros traslados’, que implicó el encarcelamiento del dictador Gregorio Álvarez y del capitán de navío Juan Carlos Larcebeau, y la fuga de Jorge Troccoli. En su testimonio judicial explicó la sistematización de la tortura en la Armada y señaló con nombre y apellido a los principales torturadores, quienes en mayoría aún no han sido juzgados.

Rey Piuma había trabajado entre 1977 y 1980 en la Dirección de Inteligencia de la Prefectura Nacional Naval (Dipre) y fue acumulando documentos y pruebas sobre la verdad de aquellos cuerpos que el mar devolvía y que las autoridades de la dictadura uruguaya presentaban como de personas de origen asiático que habrían protagonizado algún motín en pesqueros de ultramar… Un motín que duró años.

En su denuncia, Rey Piuma acusa a los oficiales navales Eduardo Craigdallie, Ernesto Serrón, Álvaro Diez Olazábal, Nelson Sánchez, Jorge Fernández, Daniel Maiorano, Víctor da Silva, Aníbal del Río, Carlos Gamarra, Uruguay Sánchez, Juan Carlos Fernández y Jesús de Armas, además de personal subalterno. Todos ellos podrían verse implicados próximamente en una causa judicial por torturas que presentarían sus víctimas.

La denuncia también fue en parte recogida en los informes oficiales elaborados por el historiador Álvaro Rico en sus investigaciones sobre desaparecidos y sobre el terrorismo de Estado. En ambos trabajos se incluyen especificaciones sobre los cuerpos enterrados como 'NN' en cementerios de la costa de Río de la Plata. Algunos de esos cuerpos fueron finalmente entregados a Argentina para su identificación forense.

La voz de Rey Piuma se oye angustiada. Habíamos intercambiado mensajes por internet y aceptó hacer público lo que sintió cuando los medios de comunicación internacionales mostraron las imágenes de la documentación que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le entregó al juez Torres en Buenos Aires. Un poco de bronca por el desconocimiento del origen de ese material, más enojo por el tiempo en que se tardó cuando todo está archivado en Uruguay… y un poco de esperanza de que lo sufrido durante tantos años haya finalmente servido.

¿Cuánto hace que esperabas este momento?

Estoy en esto desde hace rato... Desde setiembre de 1977 sustrayendo y copiando documentos, registrando las torturas y a los torturadores, llevando una doble vida veinticuatro horas por día. En octubre de 1980 escapé del país. En Brasil estuve tres meses escapando de los servicios argentinos, brasileños y uruguayos. Llegué a Holanda el 22 de diciembre de 1980, invitado entonces por la corona holandesa.

¿Es de entonces tu denuncia ante la OEA de la que surgieron ahora las fotos que se entregaron a la justicia argentina?

En enero de 1981 me compré la primera máquina de escribir y empecé a redactar mi informe en un pueblo llamado Berg aan Zee, en el norte de Holanda. A partir de marzo de ese año trabajé con Amnistía Internacional, en la central de Londres, y con el Colarch en Bruselas. Mediante increíbles y complicadísimos tejes y manejes, presenté finalmente mi informe en noviembre de 1982 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Tu denuncia ya había provocado un impacto internacional entonces...

Antes de ese momento ya trabajaba también con el Sijau, la Liga de Juristas demócratas, el Iepala y otras… En aquel momento, el presidente de la CIDH dijo en el Pleno de la Comisión que mi reporte era la documentación más completa y minuciosa que alguna vez habían recibido. Pero al final de la sesión, en una rueda de prensa, aparecieron matones blandiendo armas y amenazándome de muerte...

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Vídeo grabado en 2007

Desde entonces has permanecido cuidándote las espaldas, casi como un prófugo…, incluso padeciendo enfermedades.

Pensé, incauto de mí, que al terminar la dictadura la maquinaria de la justicia se comenzaría a mover. En 1987, por intermedio de Raúl Sendic se publicó 'mi libro'. Nunca tuve otra intención en mi accionar que la de que se investigaran las torturas en la marina uruguaya y el origen de los cuerpos encontrados en las costas de nuestro país. Luego de una carrera profesional llena de sucesos –fui art-director en el estudio gráfico más grande de Ámsterdam y docente en la Facultad de Utrecht–, tuve que comenzar una terapia con diferentes psicólogos,  que me han diagnosticado un PTSS [Post Traumatic Stress Sindrome]. Hasta ahora...

Tus regresos a Uruguay también han sido casi clandestinos.

En 34 años he viajado sólo siete veces a Uruguay, tres veces a través de otros países, y cada vez que estoy en mi país tengo que estar armado. Los compas siempre se han portado bien haciendo mi seguridad e incluso, en ocasión de una invitación que me cursó la llamada Comisión para la Paz, el entonces presidente Jorge Batlle dispuso que me fueran a recoger y a llevar al aeropuerto de Carrasco dos coroneles de la aviación, en tanto que ponía a mi disposición un coche escolta con guarda para trasladarme cada vez a la vieja casa presidencial.

Hace unos años viajaste y testificaste ante la justicia uruguaya en la causa por la que está preso el Goyo Álvarez, ahora tu informe ante la CIDH llega finalmente a manos de la justicia argentina. ¿No eran ésos los objetivos?

Todo lo que ocurre en este momento me aturde un poco. Me da un poco de esperanza y, al mismo tiempo, me ciega de impotencia y de ira. Ninguna de las lágrimas que derramó mi madre tres días antes de mi partida, besándome los pies para que no partiera al exilio, vale la pena ante tanta desidia e indiferencia de aquellos que, conociendo estos documentos desde hace tanto, nunca hicieron nada con ellos. Lo he hecho por nuestros compañeros, por mi tío desaparecido, Carlos Arévalo, y también, ¿por qué no?, por mi propia madre.

¿Qué esperás que ocurra ahora?

Espero que los compañeros asesinados encuentren paz y sus familias también, si luego los pueden llegan a identificar. Espero que no me visiten con tanta frecuencia algunas noches en el cuarto de huéspedes donde me refugio cuando estoy fatigado de cargar tanta mochila y procuro descansar. Espero que luego de haberlos abrazado y cuidado durante tantos años –como un padre a sus hijos, como un hermano mayor a sus hermanos, como una madre celosa y rabiosa– los pueda dejar partir. Espero que también ellos me suelten para que pueda, por primera vez en mi vida, bailar. Nunca lo he hecho porque ellos no lo pudieron hacer nunca más. Espero poder creer que el hombre, el ser humano, es capaz de impartir justicia. Espero que podamos enseñarles, luego, a los niños que la justicia es posible si todos queremos. Que es posible... Espero que en los últimos cinco segundos de mi vida –si estoy consciente–, antes de mi muerte, crea, esté convencido de que todo lo vivido y todo lo perdido por esta causa valió la pena.

Un infiltrado en la marina

Daniel Rey Piuma era un estudiante que había terminado preparatorios de Agronomía. Tenía 19 años y necesitaba trabajar. Había militado en 1973 en el Frente Estudiantil Revolucionario (FER) del Liceo Rodó, que funcionaba en Colonia y Río Branco. También había actuado en grupos religiosos, con el padre Lezama y la parroquia San Francisco, de la Ciudad Vieja. Allí conoció a alguien que le dijo que en el puerto había vacantes. No imaginaba que eso cambiaría radicalmente su vida.

Quiso presentarse para un cargo administrativo en la ANP (Administración Nacional de Puertos), pero en el viejo edificio de Aduanas llenó un formulario de la Prefectura Nacional Naval (PNN). Con su formación lo aceptaron de inmediato y lo citaron en la subprefectura de Trouville, donde terminó recibiendo instrucción militar por un mes y medio (“A mí me parecía raro, pero como era el puerto y recordaba la militarización de los bancarios, pensé que debía de ser así, que para trabajar como administrativo del puerto había que hacer la instrucción militar”, explicó alguna vez).

Cuando comprendió dónde se había metido, asumió su condición de “infiltrado”. Trabajó como fotógrafo en el Departamento Técnico de la Dipre, aprendió sobre peritaje criminal, detección de drogas, cerraduras y falsificación de documentos. A los cinco días de entrar, ya había “robado” los códigos de transmisiones radiales, que filtró a sus “compañeros” de la “orga”, a gente del entorno de Blanca Nilo de Artigas o con los que se reunía clandestinamente para entregar información militar que en más de una ocasión permitió advertir sobre operaciones represivas contra el Partido Comunista Revolucionario, el Partido por la Victoria del Pueblo o los Grupos de Acción Unificadora, entre otros.

Desde el primer día de su ingreso a la Armada, en setiembre de 1977, comprendió que aquellos 'chinos' que habían aparecido en la costa uruguaya tenían otro origen. Comenzó entonces a estudiar el material del archivo de la Dipre y a hacer copias que fue acumulando hasta que decidió su fuga, en octubre de 1980. Dos años después, elaboró su informe ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que se incorporó a las carpetas de la misión que la CIDH había hecho sobre Argentina en 1979. Allí permaneció todo archivado hasta ahora que el material fue entregado a la justicia argentina.

 

vuelos_de_la_muerte_1El juez Sergio Torres, a cargo del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal Nº12, recibió este jueves documentación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA). (fotos que pueden afectar al lector)

Este envío se realizó en el marco de la investigación por vuelos desde los que arrojaron al mar y al Río de la Plata a detenidos en la ESMA en el último gobierno militar argentino.

El secretario general del organismo, Santiago Cantón, entregó al magistrado dos carpetas con informes escritos a máquina y fotografías de cuerpos que aparecieran, durante el último gobierno de facto, en la costa de Uruguay.

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Según informaron desde el Juzgado, se trata de documentación entregada por la CIDH en el marco de un pedido de colaboración realizado por el magistrado y de la cual se desconoce su origen.


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En 1976 aparecieron en la costa del este del Uruguay varios cuerpos destruidos, según documentan testimonios de varios testigos en Cabo Polonio. Ya en 1977, durante el régimen militar aparecieron varios cuerpos en las costas de los balnearios atlánticos de Santa Teresita y Mar del Tuyú, unos 300 km al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los cadáveres fueron enterrados rápidamente como NN en el cementerio de General Lavalle, pero previamente los médicos policiales que intervinieron informaron que la causa de muerte fue el “choque contra objetos duros desde gran altura”.

Numerosos cuerpos recuperados en las costas argentinas y uruguayas pudieron ser identificados como provenientes de diferentes Centros Clandestinos de Detención. Los primeros, arrojados al mar en mayo de 1976 estuvieron secuestrados en Campo de Mayo. Otro grupo, arrojado al mar en diciembre de 1977 provenía de la ESMA. Un tercer grupo arrojado en febrero de 1978 habría estado en El Campito. Los últimos cuerpos recuperados, arrojados a finales de 1978, pasaron sus últimos días de vida en El Olimpo.

Ahora, el juez prevé comenzar la investigación acerca de dónde provienen las fotografías y su posible utilidad para identificar personas detenidas o desaparecidas durante el último gobierno de facto.

FUENTE: Centro de Información Judicial de Argentina, wikipedia
FOTO: CIDH (material enviado)

 

esma_telamLa Cámara Federal de Buenos Aires confirmó el procesamiento y prisión preventiva a cuatro ex pilotos y un abogado por haber participado de los llamados “vuelos de la muerte”, desde los cuales se arrojaron secuestrados al Río de la Plata en la última dictadura militar.

Respecto de los ex pilotos, la Cámara consideró que hay pruebas sobre su participación en los llamados “vuelos de la muerte” como el del 14 de diciembre de 1977, desde donde se arrojó a secuestrados en la iglesia de la Santa Cruz.

Torres de Tolosa era profesor de la Universidad Católica durante la dictadura y visitaba la ESMA por su amistad con el represor Jorge “Tigre” Acosta, para quien también trabajaba. El letrado fue detenido en Mendoza por orden de Torres porque se considera que fue el único civil que participó de los vuelos además de torturar secuestrados en el centro clandestino de detención como integrante de un grupo de tareas.

Otro de los procesados, el ex suboficial de la Marina Ormello, fue detenido luego que declararon varios de sus ex compañeros de tareas en los `80 y coincidieron en haber escuchado que relataba lo ocurrido durante la dictadura.

A Saint Georges y al suboficial retirado de la Prefectura Naval D Agostino se le confirmaron embargos por 56 millones de pesos y a Arrú por 50 millones.

Entre las acusaciones en su contra está el haber piloteado el vuelo desde donde se arrojaron vivos y drogados a la monja francesa Leonie Duquet y a la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, entre otros.

FUENTE: Télam
FOTO:  Télam (archivo)

 
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